Perros en las calles: una responsabilidad que sigue siendo humana

Perros en las calles: una responsabilidad que sigue siendo humana


Columna de opinion de Dra. Viviana Valenzuela, directora; Dr. Rodrigo Morales, subdirector; Dra. Ana Francisca Soto, secretaria de la Comisión Nacional de Tenencia Responsable de Mascotas del Colegio Médico Veterinario de Chile (Colmevet)

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En Chile, millones de perros viven en las calles. Estudios a nivel nacional estiman que existen más de 3,4 millones de perros sin supervisión en la vía pública. Allí conviven animales abandonados, comunitarios, perdidos y también muchos perros con dueño que deambulan libremente.

Y ese es precisamente uno de los puntos más importantes: el problema no nace en la calle, nace en la conducta humana. Diversos estudios estiman que entre un 20 % y un 30 % de los perros con tutor salen libremente desde sus hogares. Muchos se reproducen sin control, generan nuevas camadas y terminan alimentando el círculo del abandono.

Durante años normalizamos esta situación. Nos acostumbramos a ver perros viviendo entre autos, basura, enfermedades y accidentes. Sin embargo, las condiciones sanitarias y de supervivencia de los animales en las calles siguen siendo críticas, generando impactos negativos sobre la salud pública, el medio ambiente, la fauna y el bienestar animal.

En este escenario, la esterilización cumple un rol fundamental para disminuir la reproducción no planificada y reducir el ingreso de nuevos animales a las calles. Pero por sí sola no basta. Cuando persisten altos niveles de abandono, libre deambulación y baja adopción, los avances en control poblacional tienden a perder efectividad con el tiempo.

Desde la medicina veterinaria sabemos que ninguna medida por sí sola resolverá este problema. La evidencia ya advierte que los efectos positivos de la esterilización sobre la dinámica poblacional pueden verse anulados cuando persisten altos niveles de abandono y bajas tasas de adopción. Por eso, el llamado desde el Colegio Médico Veterinario es a dejar atrás las soluciones aisladas y avanzar hacia estrategias integrales, donde educación, esterilización, adopción, identificación y responsabilidad cotidiana trabajen de manera conjunta. Sólo así podremos generar un impacto real y transformar la forma en que convivimos con los animales en nuestra sociedad.


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